El ministro de Economía de Reino Unido, George Osborne, ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del país, hasta el 1,2% este año y el 2,3% en 2011, como consecuencia del "Presupuesto de Emergencia" presentado hoy por el Tesoro británico, que contempla la subida del IVA a partir de 2011 y la congelación de salarios públicos durante dos años con el objetivo de reducir el gasto público en 30.000 millones de libras anuales.Más a largo plazo, Osborne augura que la economía de Reino Unido se expandirá un 2,8% en 2012 y un 2,9% en 2013, por encima de las expectativas del organismo independiente de previsión.
"Para 2014-2015 la deuda será de 37.000 millones de libras, la mitad de lo pronosticado en el presupuesto de marzo. En 2015-2016, la deuda bajará hasta 20.000 millones de libras", auguró Osborne.
Entre las medidas más controvertidas del nuevo presupuesto elaborado por la coalición de gobierno entre conservadores y liberal demócratas, Osborne anunció la congelación de los salarios de los empleados públicos por un periodo de dos años, aunque existirá una "protección" para aquellos con ingresos inferiores a 21.000 libras (25.178 euros).
Por otra parte, el nuevo presupuesto contempla la introducción de una tasa a la banca desde 2011, así como medidas fiscales de apoyo a las empresas de nueva creación y de pequeñas dimensiones, mientras que se congelarán los beneficios sociales destinados a la infancia.
El ministro de Finanzas británico también ha anunciado la instauración de un impuesto sobre el volumen de negocios de los bancos que operan en el Reino Unido, que entrará en vigor el próximo año y aportará unos 2.000 millones de libras anuales.
En vísperas de la reunión del G20 prevista este fin de semana en Toronto (Canadá), el ministro ha precisado que Gran Bretaña seguiría trabajando con el resto del potencias desarrolladas y emergentes del bloque para desarrollar un impuesto más amplio a las actividades bancarias.
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